#ElLenguajeDelColor: Historia del gris: el color de la sombra, de lo neutro, de la materia.
En esta entrega de #ElLenguajeDelColor, desvelo los matices del color gris.
El color que abarca el espacio entre el blanco y el negro, que crea un territorio neutro entre los dos extremos. Al igual que el beige, el gris es un color que no es competitivo, no roba protagonismo. En la naturaleza, se encuentra en las sombras o las nubes, los guijarros, el granito y los elementos naturales erosionados y resistentes a los estragos del tiempo. En arquitectura, el gris representa la longevidad de los edificios, templos y monumentos antiguos, fiables, sólidos y eternos. En los entornos modernos es sinónimo de sólido y mecánico, hecho de hormigón, resistente, industrial, pizarra y grava. Por todo ello, tiene un fuerte significado psicológico: Hay seriedad y fuerza unidas al gris. Al mismo tiempo, el hecho de que no sea competitivo lo convierte quizás en el color perfecto para espacios en los que necesitamos neutralidad en nuestro pensamiento, nuestro discurso y nuestro comportamiento.
Un color moldeado por la historia
El significado del gris ha cambiado reflejando a su vez los cambios en las actitudes culturales de cada época. Sufrió una gran transformación durante la Revolución Industrial, cuando las ciudades se oscurecieron con el humo, el hormigón, la maquinaria y el metal. El gris se convirtió en el lenguaje visual de la modernización; una paleta de progreso, tecnología y realismo urbano.
En el siglo XX, el modernismo llevó el gris de las calles al estudio. Arquitectos como Le Corbusier defendieron la “verdad” de los materiales en bruto, especialmente del hormigón visto. El gris pasó a representar la honestidad, la claridad, la racionalidad y el rechazo de la ornamentación. La estética se impuso. A finales del siglo, era tanto el color de los primeros plásticos de los ordenadores y las paredes de las oficinas corporativas como el de la propia arquitectura.
Hoy en día, el gris ha adquirido otro significado. En lugar de suciedad industrial, transmite calma, refinamiento y simplicidad intencionada. Es el color neutro por excelencia en los hogares, oficinas y espacios de hostelería contemporáneos, ayudado por las influencias escandinavas y japonesas que valoran los materiales naturales, la moderación y la belleza tranquila.
Ludwig Godefroy
Materia prima
El gris suele ser apreciado por la materialidad que lo representa: la plata, el hormigón o incluso la madera lavada y desgastada. Se convierte así en un color que siempre parece estar presente en los espacios interiores y en la arquitectura.
Psicológicamente, el gris es una fuerza estabilizadora. Carece de la carga emocional de los colores más vivos y, en cambio, ofrece una sensación de equilibrio, calma y control. Al no llamar la atención, permite que la mente se calme y se concentre. Por eso se encuentra a menudo en entornos profesionales, contemplativos o minimalistas, desde oficinas hasta galerías de arte. La complejidad emocional del gris es precisamente lo que lo hace tan poderoso porque forma un telón de fondo que permite que otros colores, materiales y gestos arquitectónicos brillen.
The Boring Collection
El mundo teñido de gris
¿Por qué el gris es tan predominante hoy en día? Los diseñadores suelen decir “porque no llama la atención”. El gris no domina, sino que enmarca. En arquitectura, esto lo hace ideal para grandes superficies, fachadas y entornos donde la forma, la textura y la materialidad son el verdadero centro de atención.
El tono más neutro es aquel que se encuentra entre el blanco y el negro, pero el gris tiene muchas variaciones de temperatura con las que se puede jugar. Si se inclina hacia el azul, el azul verdoso o incluso el lavanda, se puede dar al color un efecto más frío o más cálido. En los exteriores, el gris aparece en paneles de zinc, hormigón, acero y piedra natural. Transmite una sensación moderna, atemporal y urbana sin resultar pretencioso. El color se integra en la ciudad en lugar de destacar sobre ella. En el interior de los edificios, el gris se ha convertido en el lienzo principal para paredes, suelos, armarios y muebles. Ofrece tranquilidad visual, reduciendo el ruido sensorial en un mundo sobrecargado de información e imágenes.
En muchos sentidos, el gris refleja la época en la que vivimos. Es el color de la arquitectura, pero también de las pantallas, los dispositivos y el mundo digital. Si se utiliza con cuidado, el gris no hace que los entornos parezcan vacíos, sino que les ayuda a respirar. Permite que los materiales, los objetos y la luz de un espacio cobren protagonismo. Y, en última instancia, esa es la razón por la que el gris ha seguido siendo el color de los diseñadores a lo largo de los siglos: no porque sea neutro, sino porque permite que todo lo demás cobre vida de forma discreta. Sin embargo, mi sugerencia seguirá siendo la misma: añade un poco de color a tus grises para que aporten un sutil efecto cromático a tus diseños y estos puedan generar emociones sutiles.
https://maneramagazine.es/diseno/historia-del-gris-el-color-de-la-sombra-de-lo-neutro-de-la-materia/
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